Marcha de la Vida constituye, desde hace más de 20 años, un proyecto educativo internacional que se centra particularmente en los acontecimientos de La Shoá (Holocausto) y la existencia del Estado de Israel. Este proyecto incluye el estudio intensivo de los eventos históricos de la shoá (en undécimo grado) y el viaje grupal (en duodécimo grado) a dos destinos claves: Polonia e Israel.
En Polonia, por un lado, se recorren los sitios relacionados con la vida floreciente de la comunidad judía europea antes de la Shoá, y por otro lado, se visitan lo que actualmente son los vestigios de los guettos y campos de exterminio que yacen hoy en día como pruebas fehacientes de las atrocidades ocurridas durante esta trágica época de la humanidad. “Marcha de la Vida” nace como contraposición a las “Marchas de la Muerte”, aquellas marchas interminables, en condiciones inhumanas, con las cuales los nazis sacaban a los prisioneros de los campos de exterminio y concentración, al momento de acercarse los aliados. En el trayecto, miles de prisioneros perdieron la vida. Dichas marchas fueron un intento más de destruir cualquier prueba de aquellas fábricas de muerte.
Pero hoy en día, el concepto de Marcha, toma otra forma: la de marchar hacia LA VIDA, por los mismos caminos que ellos marcharon hacia la muerte. Hoy honramos su memoria y comprendemos la importancia de recordar. Recordar y aprender para evitar que eventos como éstos sigan ocurriendo. Hoy salimos hacia el presente y el futuro del pueblo judío: el Estado de Israel
El viaje a Israel exhibe a los estudiantes la importancia de la existencia del Estado de Israel como el centro de la vida cultural y espiritual del pueblo judío, y así mismo, permite honrar la memoria de aquellos que dieron su vida para hacer posible el surgimiento y la permanencia del Estado. Durante la estadía en Israel se celebra Iom Haatzmaut (la Independencia), e igualmente se aprende sobre la historia de su creación, su problemática actual, así como el desarrollo cultural, tecnológico y social a través de los años.
Para concluir, el proyecto intenta enseñar a los participantes la importancia del respeto a la vida, por encima de las diferencias culturales, de creencias y etnias. Hoy vemos en nuestros jóvenes que aprenden de la historia, los futuros agentes multiplicadores que promoverán cambios de actitudes, fomentando la aceptación y el respeto hacia los demás.